La importancia de proteger al bebé del sol también en invierno

La luz del sol es fuente de vida para nuestros hijos, pues, entre otras cosas, permite que el cuerpo produzca la vitamina D encargada de fortalecer sus huesos y evitar el raquitismo. Pero, este proceso, debe realizarse con responsabilidad. La excesiva exposición a la luz solar pudiera provocar efectos muy perjudiciales para la salud de tu bebé, incluso en invierno: o importante no es el frío ni el calor, sino la cantidad de radiación solar que reciben.

No son pocos los casos que acuden a las consultas de pediatría por estas causas que, por supuesto, son evitables.

 

Y, ¿por qué debemos ser tan cuidadosos con la piel del bebé?

La piel, además de ser el órgano más grande que posee el ser humano, realiza la función de proteger el cuerpo y evitar los efectos destructivos de los agentes exteriores. En el bebé la piel es muy sensible (entre un 40 y un 60 % más delgada que en los adultos), y su pH más neutro, por tanto, es muy propensa a sufrir irritaciones e infecciones.

Es muy frecuente que los padres extremen las medidas de protección en el verano, pero no se percatan que los efectos nocivos del sol están presentes durante todo el año. Es cierto que en el invierno los rayos del sol inciden de manera más oblicua y son menos peligrosos, pero, igualmente, la nieve refleja más rayos, por lo que el bebé puede sufrir daños importantes.

 

Consejos destinados a proteger la piel de tu bebé

  • No exponga al recién nacido a los rayos del sol. Utilice lugares sombreados para su protección.
  • Realice paseos entre 5 y 20 minutos al día evitando los horarios entre 11 de la mañana y 4 de la tarde.
  • Aplicar protectores solares para pieles infantiles: Escoger el factor de protección más alto posible (+50). Se recomiendan leches o cremas solares exentos de colorantes o perfumes, especialmente diseñados como productos para bebés. No deben utilizarse en niños menores de 6 meses.
  • La ropa es el mejor escudo de un bebé, y no solo por el frío. Aunque cuando lo lleves a tomar el sol, no olvides cubrir bien su piel.

La vida no concede un minuto de descanso cuando se trata de la protección de tu bebé. Eres responsable de su bienestar y su salud.