¿Cómo disfrutar de un libro clásico?

Desde el poema de Gilgamesh, la primera obra escrita de la que se tiene conocimiento, hasta lo publicado en nuestros días, hay libros que trascienden su tiempo y se vuelven clásicos. Estos libros pertenecen al acervo cultural de la Humanidad y representan lo que más brillo en el panorama literario, ya sea por los valores que transmiten, ya sea por la maestría de sus autores en el dominio de la lengua.

Por ello, leer un clásico de cualquier género es la garantía de enriquecernos espiritualmente y disfrutar con el buen amigo que es un libro.

 

4 consejos para disfrutar de un clásico

Lee para disfrutar

Clásicos o no, si un libro no te gusta…no lo leas. A veces nos sentimos cohibidos cuando los amigos hablan de algún autor entre los clásicos, pero puede que Ulises de James Joyce o El Siglo de las Luces de Alejo Carpentier se te tornen una lectura demasiado densa. En lugar de torturarte, acepta que no todo lo clásico tiene que ser para ti. Además, con el tiempo puede que tus gustos cambien, y lo que no te guste ahora llegues a disfrutarlo luego.

Busca buenas traducciones

Cuando elijas un libro clásico que no esté escrito en tu idioma original, trata de obtener una traducción que sea buena. Algunas editoriales emplean a estudiantes o graduados sin experiencia como traductores, así que es preferible seleccionar casa editoras de prestigio y experiencia en el mercado, aunque sean más costosas.

Conoce primero al autor

No es que tenga que leer una biografía de cien páginas, pero conviene conocer el momento histórico del autor y la sociedad donde vivía, lo que siempre influye en la obra. La época victoriana de Charles Dickens no tiene que ver con la Grecia Clásica de Homero, y conviene darse un barniz para entender mejor la obra.

No te ofendas

Como joyas de su tiempo, algunos clásicos tienen pasajes que hablan con bastante crudeza sobre temas ahora sensibles como la esclavitud, la xenofobia, el clasismo, el machismo y muchos otros. No hay  que ofenderse, sino reflexionar en cuanto hemos cambiado de aquellos tiempos para acá.